La autoestima

¿Qué es la Autoestima?

Autoestima es la capacidad que tiene un ser humano de quererse y valorase a sí mismo. Se experimenta como un placer interno y a la vez como una sensación de capacidad para enfrentar la vida.

Me doy valor………………………Autoestima alta
No tengo valor…………………….Baja autoestima

Esta mirada-juicio es vital para nuestro equilibrio psicológico. Cuando es positiva, permite actuar con eficacia, sentirse a gusto consigo mismo, plantar cara a las dificultades de la existencia. Pero cuando es negativa, engendra numerosos sufrimientos y molestias que perturban nuestra vida cotidiana.

Tener una buena autoestima no nos hace ni mejores ni peores, simplemente nos permite sufrir menos. No permanecemos en la tristeza, nos angustiamos menos por las dificultades, nos dejamos amar, nos atrevemos a querer porque ya nos tenemos a nosotros mismos, nos sentimos más seguros, aceptados, serenos, libres y a la vez protegidos y más eficaces en nuestras tareas y propósitos.

Cuando nuestra autoestima es baja tenemos tendencia a sentir hostilidad y agresividad, tristeza, desolación, se suele tener una visión de la vida como algo duro, produce insensibilidad debido a un acorazamiento, sensación de pesadez y lucha y es el caldo de cultivo para diferentes trastornos emocionales.

¿Cómo se forma la autoestima?

La evaluación que establecemos de nosotros mismos, es una mirada que viene determinada por dos factores básicamente.
A) Por un lado el amor recibido por los padres o por las personas que nos cuidaron de pequeños.
B) Y por el otro la constatación de la efectividad de nuestras decisiones, o de nuestros actos, y nuestras habilidades. Es poner en marcha nuestros recursos internos y tener éxito.

A) En el primer caso el trato recibido por parte de las personas que nos cuidaron nos queda gravado como un patrón de referencia interna importantísimo. Si nos quisieron, nos respetaron, escucharon y toleraron nuestros errores, nosotros tendremos la sensación de haber sido merecedores de conseguir ese amor, tendremos una sensación de Merecimiento.
Si por el contrario, no nos quisieron adecuadamente, o en el peor de los casos, nos maltrataron, nos quedará una sensación de no haber sido capaces de conseguir ese cariño, y por tanto nuestro patrón interno será de un bajo concepto de nosotros mismos.

B) El segundo factor que compone la autoestima, la capacidad de conseguir lo que uno se propone y de ser eficaz en la vida, está sustentada sobre la anterior, y la integración de ambas forma una verdadera autoestima. Si solamente somos capaces de conseguir lo que nos proponemos, pero en el fondo no sentimos que somos merecedores de recibir amor, se dará una autoestima no del todo sólida, y tendremos la sensación de que por mucho que hagamos, o los logros que obtengamos, en el fondo no valemos lo suficiente.

La verdadera autoestima se basa en el amor.

La Autoestima es la transmutación del amor que recibimos de pequeños al amor que luego desarrollamos hacia nosotros mismos, es una fuerza interior que se basa en el reconocimiento de quien se es, en la valoración de lo que uno siente o piensa, en la tolerancia de los errores propios, y en la aceptación de nuestros defectos y nuestras virtudes.
Amarnos es darnos espacio a conocernos, es darnos espacio para “ser”, y permitirnos simplemente ser, sin crítica. Este es el primer paso y primordial para tener una buena autoestima.

El amor sustenta la vida, es la razón por la que los seres humanos crecemos. En la infancia es de capital importancia recibir amor, ya que los niños que se sienten amados y aceptados tal y como son, que no sienten cuestionado su valor básico a los ojos de sus padres, poseen una inapreciable ventaja en la formación de una sana autoestima.

Nuestra autoestima, la que se inició cuando éramos niños, no depende totalmente con la posición económica de la familia, ni con el área geográfica de nacimiento, ni con la clase social, ni la ocupación de los padres, ni que la madre esté siempre en casa. Lo que realmente sí cuenta es la calidad de la relación existente entre el niño y los adultos que son importantes en su vida, y que es a través de esas relaciones que nos comprendemos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea.

Cuando esta base de amor se ha dado, se experimenta mucha menos frustración ante los obstáculos de la vida cotidiana y por tanto se va desarrollando paulatinamente un espíritu de superación que permite ir consiguiendo resultados de las propias acciones , de esta forma, no solo nos sentimos merecedores de amor sino también competentes en la vida, suficientemente capaces, hábiles , resueltos, etc.. capaces de obtener reconocimiento externo, y por tanto, fortalecidos en nuestra autoestima desde el reconocimiento de nuestras de nuestras habilidades.

¿Es necesaria para la vida y hasta qué punto es importante?

Como ya he dicho antes cuando se tiene una autoestima baja cualquier trastorno que tengamos se agrava, ya sea psicológico o físico, y si no se tiene ninguna problemática específica puede provocar estados de ansiedad, cuadros depresivos, adicciones, y ser carne de malos tratos, entre otros.

La autoestima es básica para la vida, aunque no nos vamos a confundir y pensar que tener baja autoestima es algo malísimo, grandes personajes de la historia fueron personas con una autoestima baja, por ejemplo Jean-Jacques Rousseau, Darwin, Virginia Wolf, ellos aportaron cosas realmente válidas a la humanidad, de lo único que quizás no gozaron es de felicidad en sus vidas.

Tener baja autoestima no implica ser peor, como tampoco tener buena autoestima no implica ser mejor o tener más valor, a veces personajes de la historia prisioneros de su excesiva seguridad en sí mismos han sido verdugos de su entorno.
Tener una autoestima demasiado elevada no se puede considerar una buena autoestima, ya que puede provocar en el indivíduo un sentimiento excesivo de suficiencia, de obstinación, o de orgullo. Tener una buena autoestima nos favorece mejores condiciones de vida y mayor capacidad de conciencia y cambio.

La toma de conciencia y el cambio de nuestros modelos:
Cabe cuestionarnos llegados a este momento, de que si las condiciones familiares, sociales o culturales que hemos vivido a lo largo de nuestra vida no han sido favorables, y por tanto, tenemos una autoestima baja, podemos acceder entonces al cambio y a la mejoría?.
Rotundamente, sí.

Normalmente en nuestra vida adulta adoptamos los patrones de funcionamiento que nuestros padres, (no olvidemos que la sociedad y la cultura También son patrones de referencia básicos) ejercieron con nosotras. Estos patrones de valoración y trato están internalizados y aunque los padres hayan muerto o hayan cambiado mantenemos la actitud hacia nosotras mismas como si no hubiera pasado el tiempo.

Si estos patrones fueron nocivos y los seguimos manteniendo en el interior, tratándonos de la misma forma, esto solo redundará en un aumento del malestar. Nuestra salida a ese círculo vicioso es la toma de conciencia.

El Cambio:
La condición indispensable para cambiar la calidad de las expectativas vitales es entender cómo creamos la propia realidad:
El primer paso es conocernos a nosotras mismas diferenciándonos de la imagen que nos transmitieron nuestros padres o el entorno.
El segundo paso es la toma de conciencia de nuestra actitud hacia nosotras mismas
El tercer paso es preguntarnos porque mantenemos esos patrones, que beneficios y que inconvenientes nos proporcionan.
En cuarto lugar es reconocer la responsabilidad que tenemos en el hecho de mantener esos patrones y plantearnos si deseamos cambiar realmente.
Y por último, hacer una ruptura de patrones.

Para obtener una buena Autoestima hay seis prácticas básicas:

Hay que vencer la pereza o la no acción
No evitar el malestar, ya que al irnos conociendo damos valor a pensamientos y sentimientos que por fuerza nos alteran porque cambian la imagen que tenemos de nosotros mismos.
Vivir con un propósito: Nos obliga a ser creadores de nuestra propia vida.
Vivir con integridad: Elegir nuestros valores y convicciones.
Responsabilidad personal: No buscar a nadie que nos salve.
Y la más importante, tener amor por nuestra vida.

El paso definitivo para un cambio en nuestra autoestima es establecer una relación de amor con nosotras mismas. Al igual que un buen padre o una buena madre nos da seguridad y apoyo, y eso nos hace sentir dignos de estar en el mundo, nosotros mismos debemos seguir siendo o empezar a ser esos buenos padres en nuestro interior.

Conocer y aceptar nuestro cóctel particular es empezar a estimarnos, ver nuestras cualidades es un primer paso, y el siguiente es reconocer en nuestro interior parte de las emociones que normalmente llamamos negativas, tales como la ira, los celos, el resentimiento, y también tomarlas como buenas, la clave es integrar nuestras diferentes partes en un todo unido .
El empezar a ejercer una relación de autoestima, implica ejercer con una misma lo que haríamos con un ser amado.

La Autoestima de las mujeres:

Lo femenino no está bien visto. Las mujeres somos presa fácil en este mundo, cuando todavía muchas de nosotras no disfrutan o disfrutamos de igualdad de derechos con el hombre.
La mujer es temida y a la vez dominada, la femineidad no se comprende, o es envidiada o es menospreciada, pero desde hace unos cuantos años es un valor cuestionado.

Creo que es una equivocación suponer que hay una infravaloración de lo femenino, si fuera así no habría un interés de dominación, simplemente se nos ignoraría.

La mujer ha recibido un mensaje engañoso, no vales nada, no sabes pensar, no eres ciudadana de primera categoría, y a su vez, sin ti no puedo vivir, y te necesito para que me cuides porque yo no puedo hacerlo solo. Somos un valor de primera necesidad pero a la vez sin poder ser reconocidas en nuestra idiosincrasia femenina.

Las mujeres, al igual que los hombres, tenemos una Autoestima colectiva como género.

Cuando nos planteamos nuestra autoestima particular debemos echar una ojeada a cómo ésta está influida por los condicionamientos sociales, y culturales respecto del hecho de ser mujer, la vista panorámica nos hará ver mas claro el territorio que pisamos.

Las mujeres debemos recuperar el respeto por las prerrogativas que nos ofrece nuestra condición de mujeres:
Debemos defender las mejores condiciones para la maternidad.
Debemos cuestionarnos el mito de Eva.
Tenemos que ocupar nuestro territorio interior sin vergüenza.
Tenemos que poder poner palabras a la indefensión y denunciarla.
Tenemos que valorar nuestra vulnerabilidad y darle protección
El camino no es someternos
No es insensibilizarnos
No es masculinizarnos
El camino es dar valor a lo que transpiramos, sin más.

El lugar no se gana pasándose al otro bando, se gana ocupando el propio lugar con conciencia, poniendo límites a la falta de respeto, poniendo palabras al propio sentir.

El poder de la palabra es el poder de la conciencia, y la conciencia no entiende de poderes, solo entiende de respeto al ser humano en sus diferentes formas. Continuará

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Escrito por: Susana Soria Maurel
Estudió Psicología Clínica en la Universidad Central de Barcelona, licenciándose en el año 1986 y ejerce como psicoterapeuta desde entonces. Se ha especializado en el tratamiento del Trauma, aplicando una metodología que permite agilizar la resolución de los conflictos internos, teniendo siempre presente la relación entre la mente, el cuerpo, y la esencia de la persona.
Autora: Susana Soria Maurel
Estudió Psicología Clínica en la Universidad Central de Barcelona, licenciándose en el año 1986 y ejerce como psicoterapeuta desde entonces. Se ha especializado en el tratamiento del Trauma, aplicando una metodología que permite agilizar la resolución de los conflictos internos, teniendo siempre presente la relación entre la mente, el cuerpo, y la esencia de la persona.

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