¿Qué son las emociones?
La inteligencia

La inteligencia es una cualidad que sirve para resolver problemas, comprender el mundo y manejarnos en él. El listo y no expresamente el inteligente académicamente, es el que tiene más inteligencia emocional.

Según Gardner hay diferentes tipos de inteligencia, en total 10:

Lingüística, Lógico-matemática, Musical, Espacial, Cinestésico-Corporal, Interpersonal, Intrapersonal, Naturalista, Existencial y la más importante, la Emocional.

Según Goleman la I. Emocional es la capacidad de reconocer los sentimientos ajenos y propios para que sirvan de guía al pensamiento y a la acción. Ejemplos de Inteligencia Emocional son la capacidad de automotivarse, de superar decepciones, de demostrar empatía, entre otros.

Quien tiene este tipo de competencias tiene más posibilidades de mostrarse satisfecha y cómoda consigo misma, de ser más eficaz en el trabajo y tener más éxito, de estar alegres, ser solidarias, y expresar abiertamente sus sentimientos comunicándose con los demás.

Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.

Aristóteles

Inteligencia emocional
  • Es el conjunto de ciertas habilidades destinadas a reconocer los sentimientos propios y ajenos de modo que sirvan para elaborar el pensamiento y la acción.
  • Su grado no es fijo ni innato, se puede incrementar aprendiendo técnicas que desarrollen habilidades propias de esta capacidad.
  • Las emociones son mecanismos automáticos que preparan al organismo para diversas acciones a fin de posibilitar la supervivencia, individual y social.

Emociones

Ante situaciones críticas se hace necesaria una respuesta rápida y urgente, la emoción toma el mando y decide actos que hacemos impulsivamente. Las emociones básicas son Ira, Miedo, tristeza, Felicidad, Amor, Sorpresa y Desagrado.

 La acción adecuada es la que combina la emoción y la reflexión.

 Para resolver situaciones necesitamos un 20% de  inteligencia académica y un 80% de inteligencia emocional.

Salovey, uno de los precursores de la inteligencia emocional distingue cinco habilidades:

Habilidades de la inteligencia emocional:
  • Capacidad para conocer las emociones propias: Saber que emoción tenemos en cada momento.
  • Capacidad para controlar emociones: No dejarnos llevar por la impulsividad.
  • Capacidad para automotivarse: Saber esperar la gratificación, manejar la frustración, sobreponernos a la ansiedad y buscar motivaciones.
  • Capacidad para reconocer las emociones ajenas: Gracias a la empatía sabemos lo que los demás necesitan, desarrollamos el altruismo. Ésta es imprescindible para las personas que tratan con grupos humanos
  • Capacidad para controlar las relaciones: Al conectarnos con las emociones de los demás y conocer las nuestras propias permite desarrollar una habilidad, la capacidad de controlar el intercambio entre las dos corrientes, lo cual permite sintonizar las emociones propias a  las de los demás y crear una corriente de simpatía. Esta capacidad, la simpatía, forma la base en el control de las relaciones.

Neurología de la emoción:

Sobre el tallo cerebral se coloca el sistema límbico que es el centro primitivo de la emoción. Tiene el asiento en el lóbulo olfatorio, una estructura que se ocupa de enviar señales al organismo para prepararlo para la  acción.

A través de la evolución se superpusieron nuevos estratos que cubrieron el tallo encefálico y esa nueva área se constituyó en el sistema límbico que apareció con los mamíferos.

Este sistema puede almacenar el registro de los olores percibidos y las acciones que se asocian a ellos. El olor determina el estímulo al que está expuesto el organismo y éste aprende de ellos para preveer el efecto sobre el mismo, de ahí desarrollará un comportamiento cada vez que uno aparezca. El registro de los mismos y sus efectos y  la comparación con el estímulo presente, constiyuye  la forma más primitiva de pensamiento.

Cada emoción contribuye a resolver un tipo específico de problemas que amenace la supervivencia.

El vigía psicológico: La amígdala

Está situada encima del tallo encefálico, cerca de la base del anillo límbico, ligeramente desplazada hacia adelante.

El hipocampo y la amígdala fueron dos piezas clave del primitivo cerebro olfativo que a lo largo del proceso evolutivo terminó dando origen al córtex y posteriormente al neocórtex.

La amígdala está  especializada en la cuestión emocional y muy ligada a los procesos de aprendizaje y la memoria.

La interrupción de las conexiones existentes entre la amígdala y el resto del cerebro provoca una asombrosa ineptitud para calibrar el significado emocional de los acontecimientos, una especie de “ceguera afectiva”.  Ledoux la ha investigado y cartografiado el cerebro y explica cómo la amígdala toma el control cuando el cerebro pensante, el neocórtex todavía no ha llegado a tomar ninguna decisión. Su interrelación forma el núcleo de la inteligencia emocional.

Cuando tenemos que tomar decisiones rápidas e instintivas estas acciones las hace la amígdala, una pequeña estructura del sistema límbico. A veces las reacciones indeseables vienen determinadas por su prefiguración por influencias que han dejado su huella ahí.

La amígdala analiza las señales provenientes de los sentidos a fin de determinar si lo que llega del exterior es nocivo o no.

A través de la acción de la amígdala ésta mandará la orden de emisión de determinadas hormonas (noradrenalina) necesarias para la reacción adecuada (estimulando los sentidos). La conciencia de lo ocurrido llegará más tarde cuando la información llegue al neocórtex.

La amígdala actúa frente al peligro antes que el neocórtex por que las señales que llegan al tálamo siguen dos vías, una rápida, la amígdala, y una larga el neocórtex.

La primera estación por las que pasan las señales sensoriales es el tálamo y a partir de ahí y a través de una sola sinapsis, la amígdala. Otra vía procedente del tálamo lleva la señal al neocórtex, de ésta forma la A reacciona antes.

 Ésta es el reservorio de la memoria inconsciente.

La huella emocional:

Una de las capacidades del sistema límbico es almacenar recuerdos y crear respuestas a través de ellos. Estos datos se almacenan a través del hipocampo, que conserva el registro de los hechos tal como han sucedido y de la amígdala que registra la emoción sufrida y su grado de intensidad.

Cuanto mayor sea la carga emocional que acompaña un hecho, más profundamente queda grabada en la mente. Muchos recuerdos emocionales proviene de la primera infancia, una etapa en la que el niño sólo puede comunicarse con los padres a través de emociones, quejidos, pataleo etc., transmiten a los que les rodea cómo se siente, y las sonrisas, caricias y tonos de voz le transmiten a su vez si es aceptado, querido y que su vida no corre peligro.

 La emociones sufridas en estas etapas quedan almacenadas en el sistema límbico como programas de emergencia, listos para ser puestos en marcha cuándo se necesite. De ahí proviene que ante determinados estímulos reaccionemos como niños.

El estrés: Si hemos estado expuestos a una situación estresante durante tiempo, nuestro nivel de cortisol en sangre será elevado lo cual nos llevará a un estado de agotamiento, decepción, falta de motivación permanente, este es el efecto devastador de haber estado expuesto a una situación tal.

Reconocer nuestras emociones:

Primero observarlas sin juzgarlas desde el neocórtex, para facilitarlo será necesario tener claro nuestro objetivo, la riqueza interior y una autonomía que nos procurará satisfacción y bienestar sin estar a merced de impulsos y tempestades emocionales.

Al respecto nos puede ayudar pedir opinión a nuestro entorno de nosotros como si no fuéramos nosotros mismos, para estar abiertos.

Según John Meyer psicólogo formas de vincularse con las emociones propias:

Las conscientes de sí mismas: Reconocen lo que sienten y les dura poco la negatividad.

Las atrapadas en sus emociones: No detectan que les ocurre y se mueven a la deriva de lo que sienten

Las que aceptan sus emociones: Reconocen sus estados de ánimo pero no los cambian

La intensidad de las emociones:

Tanto la falta de sensibilidad cómo el exceso serán una dificultad para disfrutar de una vida tranquila pero interesante.

El estrés emocional: El grado en que a una persona le afectan las cosas se llama estrés emocional dependiendo de cómo hayan sido sus condiciones vitales.

Quienes están afectados por un estrés permanente tienden a tener sensación de peligro con asiduidad, se pueden llamar pesimistas:

Rápida percepción de las dificultades

Débil percepción de las ventajas o beneficios.

Desconfianza

Espíritu crítico

Falta de entusiasmo y vitalidad.

Sensación de disgusto permanente

Cuando no se pueden poner palabras: Alexitimia

Es posible que el sistema límbico está desconectado del  neocórtex sobre todo en el área verbal y no se pueden poner palabras a las sensaciones corporales que provocan las emociones, no es que carezcan de ellas. Les cuesta poner palabras a su vez a las sensaciones corporales y asociarlas a los diferentes estados emocionales.

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Escrito por: Susana Soria Maurel
Estudió Psicología Clínica en la Universidad Central de Barcelona, licenciándose en el año 1986 y ejerce como psicoterapeuta desde entonces.Se ha especializado en el tratamiento del Trauma, aplicando una metodología que permite agilizar la resolución de los conflictos internos, teniendo siempre presente la relación entre la mente, el cuerpo, y la esencia de la persona.
Autora: Susana Soria Maurel
Estudió Psicología Clínica en la Universidad Central de Barcelona, licenciándose en el año 1986 y ejerce como psicoterapeuta desde entonces.Se ha especializado en el tratamiento del Trauma, aplicando una metodología que permite agilizar la resolución de los conflictos internos, teniendo siempre presente la relación entre la mente, el cuerpo, y la esencia de la persona.

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